Carta de la presidenta de COENAV, Mª Pilar Sola, publicada el 17 de abril de 2026 en Diario de Navarra en respuesta a unas valoraciones realizadas por el Sindicato Médico en el Parlamento de Navarra sobre la sobrecarga asistencial en Atención Primaria (leer noticia).
En relación con la información publicada el miércoles 15 de abril en Diario de Navarra sobre la comparecencia del Sindicato Médico en el Parlamento foral y la sobrecarga asistencial en Atención Primaria, desde el Colegio de Enfermeras de Navarra consideramos necesario aclarar distintos puntos sobre el papel de las enfermeras en este ámbito asistencial.
En primer lugar, queremos transmitir nuestra preocupación por la interpretación que la representación médica en dicha comparecencia hace del rol de las enfermeras en Atención Primaria, particularmente cuando se nos menciona como un factor de interrupción del trabajo médico o se cuestionan nuestras competencias.
Resulta fundamental aclarar que las enfermeras no suponemos una carga añadida ni una “interrupción” del trabajo médico, sino que formamos parte esencial del equipo asistencial y trabajamos de manera coordinada con el resto de profesionales para garantizar una atención segura, continua y de calidad a la ciudadanía. Es decir, nuestro ejercicio profesional no interfiere en la actividad médica, sino que garantiza la continuidad de cuidados mediante el trabajo en equipo. La dinámica de colaboración entre Medicina y Enfermería es inherente al modelo de Atención Primaria y responde a circuitos organizativos establecidos por la propia Administración sanitaria.
«Esta circunstancia es consecuencia de un modelo organizativo que necesita ser revisado y actualizado por los gestores».
En relación con las competencias, las enfermeras desarrollamos nuestra labor conforme a la normativa vigente y a los protocolos establecidos. De hecho, requerir la validación médica para determinados procedimientos (como recetas, incapacidades u otros actos clínicos), no supone una falta de competencia enfermera, sino la existencia de un marco legal que define responsabilidades diferenciadas dentro del sistema sanitario. Esta circunstancia no debería interpretarse como una generación innecesaria de trabajo, sino como una consecuencia de un modelo organizativo que necesita ser revisado y actualizado por los gestores.
Compartimos la preocupación por la sobrecarga asistencial que sufren los profesionales de Atención Primaria, médicos y enfermeras, y entendemos el malestar expresado. Sin embargo, creemos que señalar a otros colectivos sanitarios no contribuye a solucionar un problema que es estructural y que tiene su origen en la falta de recursos, la planificación insuficiente, el aumento de la burocracia y la creciente complejidad de la atención a una población cada vez más envejecida y con mayor carga de enfermedad crónica.
Desde el Colegio de Enfermeras defendemos un modelo de atención basado en el respeto, la colaboración interprofesional y el reconocimiento del valor que aporta cada colectivo. Solo desde el trabajo conjunto y desde una interlocución clara con la Administración se podrán encontrar soluciones reales y sostenibles para mejorar las condiciones laborales de los profesionales y la atención que recibe la ciudadanía.
Mª Pilar Sola Sara
Presidenta del Colegio Oficial de Enfermeras de Navarra-Nafarroako Erizainen Elkargo Ofiziala (COENAV)
Imagen: Ariadna Creus y Àngel García (Banc d’Imatges Infermeres)
Estoy totalmente de acuerdo contigo M Pilar
Muy bien aclaradas las responsabilidades de cada un@.Totalmente de acuerdo en todo lo dicho.
Concuerdo con todo lo expuesto.
De acuerdo, pero es necesario añadir que es vital un liderazgo valiente de los gestores en las instituciones, con autoridad moral y ejecutiva para que las competencias de enfermería se desarrollen y ejerciten Un gestor no solo debe «proponer», sino garantizar el cumplimiento de los procesos. Si las directrices son opcionales para unos pocos, se castiga al profesional comprometido y se desmorona la cohesión. La brecha entre el discurso institucional y la realidad es el mayor freno en el avance de las competencias de enfermería.La narrativa institucional suele ser idílica («potenciamos la enfermería», «trabajamos en equipo»), pero la realidad diaria está plagada de trabas que impiden el trabajo en equipo y el desarrollo de las competencia enfermera Por ejemplo, para que el sistema funcione es necesario que Enfermería prescriba pero se impide que sea de forma autónoma, etc
La mayor fuerza de resistencia al avance no es la falta de formación de los profesionales, sino la inercia de una estructura que premia el «siempre se ha hecho así» y castiga la innovación.
Para que las competencias se ejerciten de verdad, los gestores deben asumir la valentía de auditar procesos, monitorizar el cumplimiento de los nuevos roles y, si es necesario, aplicar consecuencias a quienes decidan ignorar el cambio. Solo así se construye un sistema cohesionado, eficiente y, sobre todo, justo con el profesional que se deja la piel en el cambio.